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Salud

Estudio sugiere que la reducción de estrés basada en mindfulness beneficia a adultos autistas

Una investigación del Karolinska Institutet indica que un programa adaptado de Reducción de Estrés Basada en Mindfulness (MBSR) disminuye significativamente los niveles de estrés y mejora la capacidad de afrontamiento en adultos dentro del espectro autista. Los hallazgos resaltan la necesidad de intervenciones psicosociales adaptadas para abordar las altas tasas de estrés crónico en esta población.

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Neurodiversity and Well-being: Adapted Mindfulness Interventions Show Promise in Reducing Stress for Autistic Adults
Neurodiversity and Well-being: Adapted Mindfulness Interventions Show Promise in Reducing Stress for Autistic Adults
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Adultos en el espectro autista que participaron en un programa grupal adaptado de Reducción de Estrés Basada en Mindfulness (MBSR) reportaron una disminución medible del estrés y una mejor gestión de los desafíos cotidianos, según revela un nuevo estudio del Karolinska Institutet, publicado en *Autism in Adulthood*. Este hallazgo es crucial dado que el estrés crónico —originado por sobrecarga sensorial, demandas sociales o rutinas inflexibles— es una comorbilidad frecuente en esta población.

La investigación, liderada por Tatja Hirvikoski, buscaba validar si el MBSR, una técnica probada en otras poblaciones, era seguro y efectivo en el contexto autista. El estudio asignó aleatoriamente a 77 adultos autistas a recibir el programa MBSR de ocho semanas o atención habitual. El componente clave fue la adaptación del formato: se priorizaron instrucciones claras, entornos de baja estimulación sensorial y rutinas predecibles, con instructores formados específicamente en neurodesarrollo.

Los resultados mostraron una reducción del estrés significativamente mayor en el grupo de intervención en comparación con el grupo de control. Además, se observó un descenso más pronunciado en los síntomas de ansiedad y depresión entre quienes completaron el programa MBSR adaptado.

El análisis cualitativo subrayó la importancia del entorno grupal. Al ser un grupo homogéneo de participantes autistas, el ambiente fue percibido como socialmente inclusivo y seguro, facilitando la aceptación de las prácticas. Los participantes valoraron particularmente los ejercicios prácticos y concretos sobre el material teórico abstracto, buscando herramientas aplicables directamente a sus realidades.

"Los participantes apreciaron la claridad y la sensación de seguridad del grupo, y que el programa ofrecía más que una técnica; ofrecía una nueva forma de relacionarse con el estrés", comentó la Dra. Hirvikoski. Muchos describieron haber ganado una comprensión más matizada y menos autocrítica de sus reacciones internas.

No obstante, la investigación señala un desafío futuro: la sostenibilidad de la práctica. Varios participantes expresaron incertidumbre sobre cómo mantener los ejercicios de mindfulness una vez finalizado el programa estructurado. Este punto es identificado por los investigadores como un área crítica para futuras investigaciones y desarrollo de apoyo continuo.

El equipo del Karolinska Institutet ya está explorando la viabilidad de trasladar estos beneficios a un formato digital, desarrollando el programa I-Mindfulness para evaluar la replicabilidad de los efectos observados a través de plataformas en línea. Este esfuerzo refleja el interés en escalar soluciones accesibles para poblaciones con necesidades especializadas.

La financiación para este estudio provino de los fondos ALF de la Región de Estocolmo y la Fundación Promobilia, consolidando la evidencia sobre la eficacia de las intervenciones psicosociales diseñadas específicamente para atender las complejidades del afrontamiento en la vida adulta autista.

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