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Internacional

Cinco años del golpe en Myanmar: la junta militar pierde control territorial

Se cumplen cinco años desde que los militares tomaron el poder en Myanmar, derrocando al gobierno electo de Aung San Suu Kyi. La junta declaró una victoria electoral, ampliamente rechazada internacionalmente como farsa. Analistas señalan que el periodo posterior al golpe ha sido desastroso para el estamento militar, que enfrenta crecientes desafíos internos.

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Five Years Post-Coup, Myanmar Junta Loses Ground to Armed Opposition
Five Years Post-Coup, Myanmar Junta Loses Ground to Armed Opposition
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Este domingo se cumple el quinto aniversario del golpe de Estado en Myanmar, cuando las Fuerzas Armadas tomaron el control y depusieron a la líder electa Aung San Suu Kyi. La junta militar celebró la fecha anunciando una victoria rotunda para su partido político en las elecciones generales, un proceso que observadores internacionales han calificado sistemáticamente de ilegítimo.

Según Mark Farmaner, director de la ONG Burma Campaign UK, el quinquenio posterior al golpe ha resultado "horriblemente mal" para la cúpula militar. El ejército ha visto cómo extensas áreas del territorio nacional caen bajo el control de grupos armados de oposición y facciones rebeldes.

La narrativa oficial de la junta contrasta fuertemente con la realidad operativa en el terreno, donde la resistencia armada ha intensificado sus ofensivas en varias regiones clave. Este deterioro de la seguridad interna pone en entredicho la capacidad del Tatmadaw, el ejército birmano, para mantener la cohesión y el dominio nacional.

El contexto geopolítico se ha complicado para la junta, que enfrenta sanciones internacionales y un aislamiento diplomático significativo desde el levantamiento de febrero de 2021. Países vecinos y organismos regionales han expresado serias preocupaciones sobre la escalada de violencia y la crisis humanitaria.

La consolidación del poder, que era el objetivo central del golpe, parece cada vez más precaria a medida que las fuerzas de la oposición logran avances territoriales y logísticos. Esto refleja una subestimación por parte de los militares de la capacidad de movilización de la oposición civil y étnica.

El análisis sugiere que la legitimidad interna y externa del régimen se erosiona con cada informe de enfrentamientos y pérdida de control administrativo. La promesa de restaurar la estabilidad tras el golpe no se ha materializado, sino que ha precipitado un conflicto prolongado.

De cara al futuro, el escenario más probable es una profundización de la guerra civil si la junta no logra revertir la tendencia de debilitamiento territorial. La comunidad internacional permanece vigilante ante posibles cambios en el equilibrio de poder interno en Naypyidaw.

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