La economía canadiense finalizó noviembre de 2025 sin variación en su Producto Interno Bruto (PIB), marcando un estancamiento tras una contracción de 0.3% registrada en octubre, de acuerdo con los datos publicados por Statistics Canada.
El sector de la producción de bienes experimentó una contracción notable, con la manufactura cayendo 1.3%, impulsada por una disminución del 1.9% en bienes duraderos, que incluye equipo de transporte y autopartes. Este subsector alcanzó niveles de producción no vistos desde mediados de 2011, excluyendo el periodo inicial de la pandemia de COVID-19.
Analistas señalan que las políticas arancelarias impuestas por la administración estadounidense han afectado severamente a la manufactura canadiense, exponiendo al acero, el aluminio y componentes automotrices a aranceles elevados. Esta presión comercial genera cautela entre las empresas canadienses respecto a planes de expansión y contratación, según reportes económicos.
Andrew DiCapua, economista principal de la Cámara de Comercio Canadiense, indicó que la debilidad acelerada en la manufactura debido a la guerra comercial se hizo evidente en noviembre, sin mostrar un rebote significativo en diciembre.
No obstante, el sector servicios proporcionó un contrapeso, ayudando a equilibrar la balanza del PIB. El comercio minorista creció 1.3% en noviembre, recuperándose de caídas previas, impulsado por un alza de 2.5% en minoristas de alimentos y bebidas tras el fin de acciones laborales en Columbia Británica.
Otros sectores de servicios mostraron mejoría debido a la reanudación de actividades. Los servicios educativos subieron uno por ciento por la vuelta a clases tras una huelga docente, y el transporte y almacenamiento avanzó 0.9%, beneficiado por la suspensión de paros postales a finales de mes.
El Banco de Canadá mantuvo su tasa de interés clave en 2.25%, señalando expectativas de un crecimiento modesto para 2026. Statistics Canada proyecta preliminarmente un crecimiento de 0.1% para el informe final de diciembre, lo que sugiere un cierre de año con muy poca inercia económica.
El próximo informe de diciembre, programado para febrero, será crucial para determinar el impulso con el que la economía canadiense ingresa al año 2026, en medio de las tensiones comerciales y la política monetaria actual.