La deuda pública total de México, medida por el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, ascendió a 18.7 billones de pesos al cierre de 2025, lo que representa el 53.1% del Producto Interno Bruto (PIB).
El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) determinó que, al distribuir este pasivo entre toda la población, cada ciudadano mexicano tendría una responsabilidad fiscal de aproximadamente 151,000 pesos.
Ricardo Cantú, investigador del CIEP, señaló a Expansión que este incremento se debe a desbalances presupuestarios persistentes desde 2009, impulsados por menores ingresos petroleros, mayores costos en pensiones y transferencias a Petróleos Mexicanos (Pemex).
El indicador de deuda per cápita es sensible a las proyecciones demográficas y se estima que podría escalar a 159,000 pesos por persona hacia 2031, asumiendo que el Paquete Económico 2026 no modifique la trayectoria de endeudamiento.
El impacto de esta deuda varía significativamente según el nivel de ingreso; para el decil más bajo, liquidar el pasivo en 2026 requeriría ingresos equivalentes a 3.8 años, mientras que para el decil más alto solo representaría 1.2 meses, según datos de la ENIGH 2024.
En cuanto a la composición, la administración actual ha trabajado para aumentar la deuda interna, que alcanzó el 77.6% del total en 2025, buscando mitigar la exposición al riesgo cambiario ante fluctuaciones del peso.
Las proyecciones financieras indican que el saldo histórico podría alcanzar el 58.9% del PIB hacia 2031, un nivel que el Fondo Monetario Internacional ya había advertido como posible en su Consulta del Artículo IV, recomendando una consolidación fiscal más estricta.